Estados Unidos e Israel planean un ataque de gran envergadura contra Irán, con el pretexto de su programa nuclear. La maquinaria de guerra sionista ha intensificado sus amenazas, mientras su ejército realiza simulaciones de bombardeos en sitios estratégicos iraníes. Washington, aunque no ha confirmado su implicación directa, refuerza su presencia militar en el Golfo y lanza advertencias a Teherán. El verdadero objetivo no es la cuestión nuclear, sino una reconfiguración del equilibrio de poder en la región.
La resistencia iraní y sus aliados en Líbano, Siria, Irak y Yemen han dejado claro que cualquier agresión tendrá respuesta. Un ataque podría desencadenar una guerra regional con consecuencias imprevisibles, incluyendo sabotajes, bloqueo de rutas estratégicas y una espiral de conflictos.
La ofensiva, lejos de garantizar seguridad, solo profundizaría la inestabilidad y el sufrimiento de los pueblos de la región.
Fuente de la noticia, mpr21.info
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