El cierre del Estrecho de Ormuz por Irán y los ataques de la resistencia yemenita al aeropuerto de Riad no son hechos aislados, sino la respuesta inevitable a décadas de saqueo, bloqueo y agresión del capital monopolista encabezado por Washington.
Estados Unidos, en crisis estructural y necesitado de controlar las rutas energéticas, impone un bloqueo naval pirata mientras compra diésel ruso, demostrando que su supuesto orden basado en reglas es solo la dictadura del dólar y las armas. El alza del Brent por encima de 105 dólares la pagarán los trabajadores de todo el mundo.
Arabia Saudí, gendarme regional del imperialismo, descubre que no hay refugio seguro para quienes sirven a los intereses del amo. La solidaridad entre pueblos oprimidos de Irán, Yemen, Palestina y Líbano demuestra que la correlación de fuerzas cambia cuando se enfrenta unida a la agresión.
Fuente de la noticia, Varias agencias

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