La ofensiva militar desencadenada por Estados Unidos y el régimen sionista contra Irán el 28 de febrero, con el propósito de fracturar su sistema político, ha desencadenado una respuesta contundente. Un informe de The Wall Street Journal revela que, desde el inicio de las hostilidades, Irán ha lanzado más de 2000 ataques con misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Asia Occidental. Esta acción defensiva ha dañado al menos 20 instalaciones militares en ocho países y ha ocasionado pérdidas materiales superiores a los 13 000 millones de dólares, además de destruir o averiar más de 42 aeronaves.
La pretensión de una victoria rápida se ha desmoronado ante la realidad de un conflicto prolongado, que ha expuesto la vulnerabilidad de las bases fijas estadounidenses, vulnerables por su propia naturaleza logística. Mientras tanto, el bloqueo del estrecho de Ormuz evidencia la crisis estratégica de Washington, que no ha logrado doblegar la voluntad de Teherán ni revertir el curso de los acontecimientos. Las declaraciones de un senador estadounidense calificando la guerra como "catastrófica" reflejan el fracaso de una política que antepone los intereses bélicos a la estabilidad regional.
Fuente de la noticia, The Wall Street Journal
Foto < Agencias >

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