Detrás del discurso de seguridad, estas medidas buscan profundizar la precarización laboral, facilitando la deportación de quienes luchan por condiciones dignas. Los llamados centros de retorno son campos de exclusión donde se concentra a los sobrantes del sistema, mientras se criminaliza la migración para ocultar las verdaderas causas del desplazamiento: la explotación imperialista, las guerras por recursos y el saqueo de las naciones oprimidas.
La llamada extrema derecha, no es una desviación, sino una expresión coherente del sistema cuando su dominación se ve amenazada. Las organizaciones denunciantes aciertan al señalar el peligro, pero la solución no está en reformar la UE, sino en la solidaridad internacional de los trabajadores, con y sin papeles, contra el capital y sus fronteras.
Fuente de la noticia, Agencias
Foto < archivo >

































