El Pentágono reconoce haber perdido el rastro de 7.000 millones de dólares en armas enviadas a Israel, un dato que desnuda el funcionamiento real de la industria militar estadounidense. Desde octubre de 2023, Washington ha transferido material bélico por valor de 13.400 millones, pero solo puede justificar el 44% de esas entregas. La supuesta “ayuda militar” se revela así como un gigantesco trasvase de recursos públicos hacia un entramado opaco donde la supervisión es inexistente.
Incluso antes de la guerra de Gaza, el control ya era mínimo: el 69% del armamento escapaba a cualquier seguimiento. Millones de cartuchos y equipos letales acaban circulando por intermediarios hasta alimentar el mercado negro internacional. Las recomendaciones oficiales para reforzar la verificación quedan en papel mojado, porque chocarían con los intereses económicos de un negocio extremadamente rentable.
Los embargos internacionales, lejos de frenar el tráfico, elevan los precios y multiplican los beneficios. Así, el “mercado blanco” se convierte en la fuente principal de las armas que luego devastan a los pueblos sometidos.
Fuente
de la noticia, mpr21.info
Foto < alacontra radio >

