El desequilibrio económico entre defensa y ataque resulta decisivo: interceptores extremadamente costosos frente a misiles mucho más baratos hacen inviable sostener estos sistemas a largo plazo. A ello se suma la imposibilidad material de cubrir un territorio tan extenso como el estadounidense.
En un contexto de guerras costosas y presupuestos inflados, este proyecto aparece como un nuevo ejemplo de despilfarro al servicio de la industria armamentística, incapaz de garantizar la seguridad que promete.
Fuente de la noticia, mpr21.info
Foto < mpr21.info >




































