Una sola imagen bastó para retratar el estado real de la prensa corporativa: Iberdrola compró todas las portadas. El aniversario de la eléctrica y la exhibición obscena de más de 5.000 millones de euros en beneficios no solo celebran resultados empresariales, sino que desnudan la subordinación de los grandes medios al poder económico. La llamada “libertad de prensa” se revela como una mercancía más, puesta al servicio de quienes concentran capital y deciden qué se publica y qué se silencia.
La operación publicitaria no busca informar, sino imponer un relato complaciente que oculte la explotación laboral, el encarecimiento de la energía y el saqueo de recursos comunes. A cambio de ingresos publicitarios, las redacciones aceptan la complicidad, renuncian a la crítica y legitiman un modelo económico que profundiza la desigualdad social. Esta imagen no es una anécdota, sino la prueba palpable de cómo el capital compra voluntades y convierte la información en propaganda al servicio de los grandes monopolios.
“Fuente de la noticia, insurgente.org”
Foto < internet >

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