Cinco meses de guerra contra Irán han provocado un importante desgaste en la capacidad militar de Estados Unidos, según datos citados por Reuters. El ejército habría consumido casi la totalidad de sus misiles tácticos ATACMS y PrSM, mientras que la Armada habría empleado cerca de la mitad de su arsenal de misiles Tomahawk. También se habrían reducido de forma significativa las reservas de interceptores Patriot y THAAD, lo que pone de manifiesto el elevado coste material de una estrategia basada en la intervención militar permanente.
Ante esta situación, la industria armamentística ya negocia nuevos contratos millonarios para incrementar la producción de misiles, evidenciando el estrecho vínculo entre el complejo militar-industrial y la política exterior estadounidense. El agotamiento de los arsenales, unido a la ausencia de autorización del Congreso para la guerra, alimenta las dudas sobre la capacidad de Washington para sostener conflictos prolongados y explica la búsqueda de una salida al enfrentamiento.
Fuente de la noticia, Reuters.com
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