La retirada de Donald Trump y su aceptación del plan de 10 puntos de Irán evidencian una nueva correlación de fuerzas en la arena internacional. El mandatario estadounidense, obligado por la firmeza del pueblo y gobierno iraníes, anunció un cese al fuego de dos semanas, disfrazando su claudicación como cumplimiento de objetivos militares. Sin embargo, este giro refleja el fracaso de la política de presión máxima y bombardeos, propios de una potencia en decadencia que busca salvar su hegemonía.
La propuesta iraní se convierte en la base viable para negociar, demostrando que la voluntad popular y la resistencia activa pueden doblegar la agresión imperialista. El acuerdo en ciernes sobre los puntos de controversia pasada no es un gesto de buena voluntad de Washington, sino una conquista arrancada por la lucha y la perseverancia de un país que defiende su soberanía frente al saqueo y la guerra. La pausa pactada solo anticipa la necesidad imperial de replegarse ante la incapacidad de someter a una nación que no claudica.
Fuente de la noticia, hispantv.com
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