El replanteamiento del Pentágono sobre la llamada “cúpula de hierro” refleja las contradicciones de una estrategia basada en el gasto desmesurado y la ilusión tecnológica. El relativo fracaso de sistemas como la “cúpula de hierro” demuestra que incluso potencias regionales pueden sortear estos escudos mediante saturación de misiles o tecnologías más avanzadas. Países con mayor capacidad militar, como Rusia o China, tendrían aún más facilidad para hacerlo.
El desequilibrio económico entre defensa y ataque resulta decisivo: interceptores extremadamente costosos frente a misiles mucho más baratos hacen inviable sostener estos sistemas a largo plazo. A ello se suma la imposibilidad material de cubrir un territorio tan extenso como el estadounidense.
En un contexto de guerras costosas y presupuestos inflados, este proyecto aparece como un nuevo ejemplo de despilfarro al servicio de la industria armamentística, incapaz de garantizar la seguridad que promete.
Fuente de la noticia, mpr21.info
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