El cierre temporal de la base aérea de Morón tras el accidente de un avión militar estadounidense vuelve a poner de manifiesto la dependencia estratégica del Estado español respecto a los intereses de Washington. El incidente, causado por el fallo de un motor durante el despegue, paralizó una instalación clave utilizada como plataforma logística para operaciones en Oriente Medio, especialmente en el cerco militar contra Irán.
Aunque no se registraron víctimas, el suceso revela los riesgos que asumen los pueblos al permitir la presencia permanente de fuerzas extranjeras en su territorio. Estas bases, lejos de contribuir a la seguridad colectiva, convierten al país en pieza subordinada de una política agresiva al servicio del capital financiero y del complejo militar-industrial.
El desvío del tráfico hacia Rota confirma la continuidad de una estrategia que ya sirvió para respaldar acciones bélicas junto a Israel. Una vez más, se anteponen intereses ajenos a la soberanía popular y al bienestar de la clase trabajadora.
Fuente de la noticia, insurgente.org
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