Bajo la retórica de la defensa de la democracia, estas acciones han derivado en guerras, bloqueos y cambios de régimen que dejan destrucción, desplazamientos masivos y graves crisis económicas. Desde Asia Occidental hasta América Latina, la política exterior estadounidense responde a intereses estratégicos y corporativos, mientras las sanciones unilaterales agravan las condiciones de vida de las poblaciones afectadas.
El aumento del gasto militar y la ampliación de alianzas refuerzan una dinámica de confrontación global, incrementando los riesgos para la paz y alimentando demandas de un orden internacional basado en la soberanía y la cooperación.
Fuente de la noticia, almayadeen.net
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