Los centros de poder de la OTAN y la UE presionan a España y Grecia para que entreguen sus misiles Patriot PAC-2, aprovechando que su periodo de almacenamiento está a punto de caducar y convirtiendo a los países periféricos en almacén desechable del bloque. Mientras Atenas rechaza la exigencia alegando sus tensiones con Turquía, Washington reconoce que sus reservas se han agotado tras la guerra de Irán y Alemania se niega a reducir su propia capacidad.
La fórmula planteada es que Noruega compre los misiles y los transfiera, o que Kiev los adquiera endeudándose con un préstamo de 90.000 millones de euros impuesto por la UE, transformando la supuesta ayuda en una cadena de deuda. A través del programa PURL, los estados europeos compran armas a Estados Unidos, y el Pentágono ya ha firmado un contrato de siete años para ampliar la producción de componentes THAAD y PAC-3 MSE.
La pugna de Francia e Italia por imponer el sistema SAMP/T evidencia la lucha interna por el reparto del mercado de la guerra.
Fuente de la noticia, mpr21.info




