El ataque con dron ocurrido el 2 de marzo contra la base aérea británica de Akrotiri, en Chipre, ha quedado envuelto en dudas tras las declaraciones del Ministerio de Defensa del Reino Unido, que asegura que el aparato no fue lanzado desde Irán. Este reconocimiento desmonta la narrativa inicial difundida por medios israelíes, que presentaron el incidente como una agresión directa iraní.
La primera versión fue difundida por un corresponsal militar del Canal 14 de Israel, cercano al gobierno de Benjamin Netanyahu, alimentando especulaciones que rápidamente fueron utilizadas para justificar nuevas tensiones. Posteriormente, Londres aclaró que no existían pruebas que vincularan a Irán con el ataque.
A pesar de ello, el incidente ha servido para reforzar la presencia militar británica en la región y para presionar a varios países europeos, entre ellos España, a alinearse con la escalada contra Teherán. Todo apunta a un episodio instrumentalizado para legitimar una nueva fase de confrontación en Oriente Medio.
Fuente de la noticia, mpr21.info
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