La corporación estadounidense Anthropic reconoce haber servido como arma del Pentágono y, simultáneamente, como herramienta de inteligencia para sus adversarios. Mientras el Mando Central utilizó su modelo Claude para bombardear Irán, Teherán lo empleó para rastrear buques de guerra imperialistas mediante datos públicos, transpondedores y satélites comerciales.
La empresa, que vende seguridad mientras entrega información clasificada al gobierno de Washington, suspendió la cuenta iraní y presume de nuevos controles. El episodio revela la contradicción central: la inteligencia artificial, desarrollada bajo propiedad privada monopolista y financiada por el complejo militar-industrial, es presentada como neutral pero opera como instrumento de dominación global. Cuando los pueblos oprimidos aprenden a usar esas mismas herramientas para defenderse, el imperio las criminaliza como "uso malicioso de países hostiles".
La misma tecnología que el capital utiliza para sostener su hegemonía demuestra que ningún monopolio puede contener indefinidamente el conocimiento humano.
Fuente de la noticia, mpr21.info




