La operación evidencia cómo el imperialismo utiliza a sus lacayos para intentar quebrantar la voluntad de un pueblo que construye su destino sin sometimiento. Mientras el gobierno estadounidense financia y protege a estos elementos, Cuba reafirma su derecho a defenderse de quienes actúan como extensiones de una política hostil.
La vigilancia popular y la firmeza revolucionaria vuelven a prevalecer contra quienes sueñan con doblegar a una nación digna. Las investigaciones continúan para desmantelar por completo esta conspiración orquestada desde el norte.
Fuente de la noticia, xinhua.net
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