Organizaciones y colectivos de diversas partes del mundo, incluidos académicos de más de 95 universidades, han exigido su liberación y puesto su nombre como candidato al Premio Sájarov del Parlamento Europeo, argumentando que la sentencia y su ratificación por tribunales internacionales reflejan una limitación de libertades fundamentales bajo leyes que penalizan la crítica al poder.
Para quienes apoyan al rapero, su caso evidencia que las estructuras judiciales se emplean para reprimir voces críticas y que solo mediante la movilización y la solidaridad internacional se puede enfrentar esta lógica.
Fuente de la noticia, lahaine.org
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