El ejecutivo español acelera la inyección de fondos públicos a la industria armamentística, agilizando contratos para misiles aeronavales bajo urgencia geopolítica. Esta decisión, presentada como interés estratégico, reduce plazos y evita consultas populares, privilegiando intereses empresariales vinculados a Defensa. Se destinan préstamos y recursos del Estado para modernizar capacidades ofensivas, mientras se recortan derechos sociales y se perpetúa la lógica de confrontación entre potencias.
La medida oculta su función clasista: sostener la acumulación de capital en el complejo militar-industrial, desviando riqueza del bienestar común hacia la preparación bélica, al servicio de alianzas internacionales que protegen la hegemonía del capital. La colaboración entre ministerios revela la fusión orgánica entre Estado y gran industria, donde la defensa nacional encubre la defensa de los mercados.
La supuesta urgencia responde a la necesidad del sistema de asegurar su dominio tecnológico y militar, en detrimento de las necesidades populares y la paz.
Fuente de la noticia, diarioenpositivo.com
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