La Asamblea de la República de Portugal rechazó la reforma laboral promovida por el Gobierno conservador de Luís Montenegro, impidiendo incluso el inicio de su tramitación parlamentaria. La propuesta sufrió un revés inesperado cuando la formación ultraderechista Chega votó en contra tras fracasar las negociaciones de última hora con el Ejecutivo para alcanzar un acuerdo.
Sin embargo, más allá de las maniobras parlamentarias, el rechazo a la reforma estuvo marcado por una intensa movilización social. Durante los últimos seis meses, los principales sindicatos del país protagonizaron dos huelgas generales en defensa de los derechos laborales y contra unas modificaciones que consideraban favorables a los intereses empresariales y perjudiciales para las condiciones de trabajo de la mayoría social.
El resultado refleja la importancia de la organización colectiva y la presión popular para frenar medidas que buscan aumentar la flexibilidad laboral en beneficio del capital. La combinación de lucha sindical y oposición política logró bloquear una reforma ampliamente contestada en las calles y en los centros de trabajo.
Fuente de la noticia, insurgente.org
Foto < insurgente.org >




