La petición de extradición cursada por Washington contra James Fergie Cox Chambers Jr., activista pro-palestino detenido en suelo español, evidencia la naturaleza reaccionaria del aparato judicial estadounidense, utilizado como brazo político para criminalizar la solidaridad internacional. La detención de Chambers, motivada por supuestos vínculos financieros con la resistencia, no es sino un acto de hostilidad contra quienes se oponen al genocidio sionista, al que se tacha de "comunista" por portar símbolos de luchas emancipadoras como los tatuajes de Mao y Stalin.
La venta de su capital y el rompimiento con su familia adinerada revelan un giro de clase que el imperio castiga con el encarcelamiento. Mientras, las voces progresistas exigen al Estado español que no se convierta en cómplice de esta caza de brujas orquestada por Trump y sus aliados, defendiendo la soberanía frente a los intereses del gran capital y el sionismo internacional. La solidaridad con Palestina es hoy un crimen para el imperio, pero un deber para los pueblos.
Fuente de la noticia, insurgente.org
Foto <insurgente.org >




