La burocracia de CCOO y UGT trabaja conscientemente para que la huelga del 11 de noviembre sea un fracaso. Su campaña es de perfil bajo, digital y localizada, sin agitar a su base social, buscando que no tenga ningún efecto económico sobre la patronal y las empresas.
Según Metroscopia, el 70% no la secundará frente a un 23% que sí, con la sociedad dividida sobre sus motivos.
Según Metroscopia, el 70% no la secundará frente a un 23% que sí, con la sociedad dividida sobre sus motivos.
Ante esto, Unai Sordo la define como huelga "atípica" y "distinta", afirmando que quieren un paro relevante pero sobre todo movilizaciones transversales por la tarde para no afectar la jornada laboral. Así lo trasladó a 2000 delegados en Getafe el 26 de octubre.
Llamar huelga general a una movilización inofensiva liquida su credibilidad. Convocada dos días antes de la campaña del 29N y bendecida por María Jesús Montero como huelga "contra la oposición", confirma su papel de correa de transmisión del gobierno, que teme recortes en subvenciones y traiciona a la clase obrera.
Fuente de la noticia, mpr21.info




