Mientras la economía real británica muestra signos de estancamiento y su influencia global se desmorona, la industria del fútbol de Inglaterra multiplica por 14 su facturación, revelando la profunda desigualdad del sistema. Los clubes de primera división generan miles de millones en beneficios, pero son propiedad de fondos buitre y sirven como mecanismo de lavado de dinero, especialmente los respaldados por regímenes extranjeros como el Manchester City.
Los jugadores, con salarios millonarios, contribuyen al fisco, mientras cien mil trabajadores sanitarios apenas equivalen a lo que aporta esta élite deportiva. La UE intenta regular el blanqueo a partir de 2029, pero permite que la “porquería” siga girando en la lavadora capitalista. El fútbol, lejos de ser un deporte popular, se ha convertido en un negocio que concentra riqueza, explota el trabajo ajeno y refuerza la dominación de una minoría especuladora.
Fuente de la noticia, mpr21.info
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