El encarecimiento de la energía, con un aumento del 10,9% en los precios del petróleo y el gas, aparece como el principal factor de esta nueva ofensiva contra las condiciones de vida de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, el desempleo aumenta en la zona euro, alcanzando el 8,1%.
En Reino Unido la pérdida acumulada de poder adquisitivo es especialmente grave, mientras que en Estados Unidos los salarios también quedan por detrás de la inflación, profundizando el deterioro de las condiciones materiales de amplios sectores populares.
Fuente de la noticia, Agencias
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