El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncia el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln al Caribe y proclama que “tomará el control” de Cuba “casi de inmediato”, mientras endurece las sanciones económicas contra la isla. Estas acciones reflejan la esencia depredadora del capitalismo monopólico: imponer por la fuerza o el bloqueo su dominio sobre los pueblos que se niegan a doblegarse.
La flota militar, junto a medidas que congelan activos de cualquier entidad que comercie con La Habana, buscan asfixiar la economía cubana y forzar su rendición. Sin embargo, la historia demuestra que la coerción y el chantaje no aplastan la voluntad de una nación que ha resistido más de seis décadas de agresiones.
La arrogancia imperialista choca contra la realidad de un pueblo organizado, consciente de su soberanía. Mientras Washington despliega sus portaaviones, Cuba sigue siendo un ejemplo de dignidad anticolonial.
Fuente de la noticia, insurgente.org
Foto < insurgente.org >




