La delegación cubana abandonó la 81ª Asamblea General en Nueva York como acto de dignidad ante las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a la isla de “Estado fallido” y vaticinó su caída.
El gesto denuncia la esencia del imperialismo yanqui: asfixiar a un pueblo que decidió ser dueño de sus recursos y no colonia. Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha recrudecido el bloqueo con aranceles a quienes suministren petróleo a la isla y con una orden de “emergencia nacional” por una supuesta amenaza de Cuba.
Washington no ataca a un gobierno, ataca a un modelo que demuestra que se puede vivir sin amos. La Habana ha calificado estas medidas como criminales y genocidas, pues buscan rendir por hambre lo que no pueden doblegar por la fuerza. El canciller Bruno Rodríguez responderá el sábado.
Fuente de la noticia, hispantv.com




