La lógica mercantil del imperialismo estadounidense ha convertido a sus propios soldados en mercancía rastreable. Los datos de geolocalización, recolectados por empresas publicitarias mediante identificadores MAID y vendidos a terceros en el mercado, han permitido localizar a las fuerzas desplegadas en Oriente Medio, con Irán aprovechando esa información para ataques.
El Pentágono admite que solo bloqueó estos rastreadores en Windows desde antes de 2021 y en móviles Android y Apple desde febrero de este año, obligando ahora a algunos efectivos a entregar sus teléfonos.
El congresista Pat Harrigan y el senador Ron Wyden denuncian la ineficacia de las medidas, evidenciando cómo la burguesía prioriza el negocio de los datos sobre la vida de la tropa que defiende sus intereses en el extranjero.
Fuente de la noticia, mpr21.info




