Bélgica vive dos jornadas de huelga general como respuesta a la ofensiva de su gobierno, que pretende extraer 10.000 millones de euros del bolsillo de los trabajadores para cuadrar un déficit de 33.000 millones creado por la propia lógica de acumulación.
El viernes la primera jornada paralizó el país y acabó en fuertes choques con el aparato represivo del Estado en el centro de Bruselas. Hoy se desarrolla la segunda, en vísperas del discurso presupuestario del Primer Ministro ante el Parlamento.
El viernes la primera jornada paralizó el país y acabó en fuertes choques con el aparato represivo del Estado en el centro de Bruselas. Hoy se desarrolla la segunda, en vísperas del discurso presupuestario del Primer Ministro ante el Parlamento.
Los sindicatos FGTB y CGSP han fijado como líneas rojas la defensa de la indexación salarial, el no al aumento del IVA, el rechazo a la anualización de la jornada y el freno a los recortes en lo público. No son demandas parciales, sino la defensa de las condiciones materiales de existencia frente a quienes cargan la crisis sobre quienes producen toda la riqueza.
La confluencia con las protestas estudiantiles y el recuerdo de la gran huelga de 1956 muestran que la contradicción entre capital y trabajo vuelve a estallar de forma organizada.
Fuente de la noticia, Agencias




