Tras el derribo de cazas estadounidenses en territorio iraní, Washington ha intensificado los bombardeos en la región de Kohgiluyeh, evidenciando no una operación de rescate, sino una maniobra desesperada para eliminar pruebas de su derrota. Según fuentes iraníes, los ataques buscan silenciar al piloto desaparecido ante la incapacidad de localizarlo, confirmando el carácter encubridor de la intervención. Mientras los grandes medios replican la narrativa oficial, los hechos apuntan a una estrategia basada en la destrucción y la manipulación informativa.
Los bombardeos han causado víctimas civiles, revelando el desprecio por la población local en aras de preservar la imagen de poder. Autoridades iraníes han señalado la ineficacia de los esfuerzos estadounidenses y han llamado a la población a colaborar en la captura del piloto con vida. Este episodio se perfila como otro escándalo que expone las contradicciones y la violencia inherentes a la política exterior estadounidense.
Fuente de la noticia, lahaine.org
Foto <Archivo >




