El nuevo superordenador "LineShine", con 2.198 exaflops, encabeza la lista Top500, superando a Estados Unidos y Alemania. Su arquitectura exclusiva con CPU convencionales —sin depender de GPU— evidencia que la autarquía científica, frente a los bloqueos externos, es viable mediante el esfuerzo colectivo y la inversión estatal en infraestructura crítica.
Este logro no es un hecho aislado: refleja la prioridad de satisfacer necesidades sociales (investigación médica, clima) y de defensa, cuestionando la narrativa de que el progreso técnico requiere sumisión al mercado o a tecnologías foráneas. Sin embargo, el alto consumo energético (42,2 MW) señala contradicciones propias del desarrollo acelerado, que exigen optimización planificada.
Mientras el capitalismo fragmenta el conocimiento con sanciones, China avanza en cooperación interna, demostrando que el dominio tecnológico es una cuestión de voluntad política y organización social, no de privilegios geopolíticos.
Fuente de la noticia, mpr21.info
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