Nicolás Maduro, presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, compareció ante un tribunal federal de Nueva York tras ser trasladado de forma espectacular, en lo que constituye un secuestro derivado de una intervención militar ilegal de Estados Unidos. Junto a su esposa, Cilia Flores, se declaró no culpable y denunció su condición de prisionero de guerra, reafirmando su inocencia y su investidura como jefe de un Estado soberano.
La acusación de “narcoterrorismo”, basada en supuestas conspiraciones con cárteles y grupos armados, reproduce un patrón ya utilizado contra otros dirigentes latinoamericanos para justificar la injerencia imperial y la criminalización de proyectos políticos independientes.
El
proceso judicial, largo e incierto, ignora deliberadamente la
ilegalidad del traslado forzoso y el derecho internacional. Mientras
tanto, en las calles de Manhattan, manifestantes exigieron la
liberación del mandatario, denunciando la utilización del aparato
judicial estadounidense como instrumento de dominación política y
chantaje geopolítico.
Fuente
de la noticia, insurgente.org
Foto < insurgente.org >

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