El imperialismo estadounidense reanuda sus bombardeos criminales contra Irán, alcanzando deliberadamente zonas residenciales como instrumento de terror contra la población trabajadora. Es la octava noche consecutiva de una escalada que demuestra la naturaleza parasitaria y belicista del capital monopolista, que necesita la guerra para sostener su hegemonía y controlar las rutas energéticas y el estrecho de Ormuz.
La extensión de los ataques a Irak y Yemen confirma que no se trata de un conflicto aislado, sino de una ofensiva general del bloque occidental contra toda resistencia a su dominio. Frente a ello, la movilización de millones en las calles y la respuesta armada de las fuerzas populares evidencian que los pueblos no se someten.
Fuente de la noticia, Varios medios
Foto < Meta AI >

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