El sistema financiero no es ajeno a la guerra, es su motor. Entre 2020 y 2024 la banca española destinó 9.885 millones de dólares a la industria militar, prueba de la fusión entre capital bancario e industrial en su fase monopolista.
Santander con 5.445,5 millones y BBVA con 3.187,3 millones encabezan la lista, seguidos de CaixaBank, Sabadell y Kutxabank. Transforman el salario y el ahorro de millones, depositado en cuentas e hipotecas, en créditos, bonos y acciones que garantizan la producción de armamento. Sin esa financiación, tres de cada cuatro armas no existirían.
Bajo la apariencia de neutralidad, sostienen a empresas como Indra, Airbus o ITP y figuran entre los principales financiadores europeos de compañías que arman a Israel. La opacidad es clave: oculta que cada depósito alimenta la acumulación mediante la destrucción. Es un entramado con base territorial en Euskadi, Madrid y Barcelona.
Fuente de la noticia, elsaltodiario.com

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