Islandia ha rechazado en referéndum reabrir las negociaciones para su adhesión a la Unión Europea, pese a la campaña favorable impulsada por sectores conservadores y socialdemócratas. El resultado supone un nuevo revés para quienes presentan la UE como un proyecto de prosperidad y cooperación entre pueblos, ocultando las relaciones económicas y políticas que subordinan a los trabajadores a los intereses del gran capital.
El rechazo islandés se suma a los precedentes de Reino Unido y Noruega, donde también se cuestionó la integración europea. Para amplios sectores populares, la Unión Europea representa austeridad, privatizaciones, precariedad laboral y una creciente subordinación de las políticas nacionales a las instituciones financieras y económicas.
El resultado también refleja el creciente cuestionamiento de la política exterior europea y su apoyo a la escalada militar en Ucrania. La decisión islandesa demuestra que el discurso oficial europeo no consigue ocultar sus contradicciones.
Fuente de la noticia, Agencias

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