La administración estadounidense, fiel a su política de dominación unilateral, ha lanzado una nueva amenaza contra el Sultanato de Omán. Trump exige que Omán se subordine a los intereses de Washington en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial. Rechaza cualquier cogestión con Irán y advierte con “destruir” al país si no se pliega a sus designios.
Esta actitud refleja la esencia expansionista del imperialismo, que pretende controlar recursos y rutas clave mediante la coerción y la violencia, ignorando el derecho de los pueblos y estados ribereños a decidir su futuro. Irán y Omán, en cambio, defienden acuerdos regionales sin injerencia externa.
La respuesta de Teherán excluye a Estados Unidos, demostrando que la resistencia a la hegemonía es posible. Las bravatas de Trump desde la Casa Blanca revelan el carácter agresivo de una potencia en decadencia, que recurre al chantaje militar para imponer su dominio.
Fuente de la noticia, mpr21.info
Foto < mpr21.info >

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