El desarrollo de las fuerzas productivas, impulsado por la inteligencia artificial, entra en contradicción con las relaciones de producción basadas en la propiedad privada de los medios de producción. Lejos de ser un peligro autónomo, la tecnología refleja la lógica del capital: concentración de riqueza, desempleo masivo y control social.
La clase dominante presenta el “fin de la humanidad” como destino inevitable para ocultar que el verdadero riesgo es la perpetuación de un sistema que subordina el progreso técnico a la ganancia. Solo la apropiación colectiva de los medios de producción y la planificación consciente pueden poner la inteligencia artificial al servicio de las necesidades humanas. La emancipación de la clase trabajadora es la única garantía de supervivencia.
Fuente de la noticia, mpr21.info

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