La continuidad de los bombardeos israelíes en el sur del Líbano evidencia la naturaleza agresiva de una estrategia militar que ignora acuerdos formales y profundiza el sufrimiento de la población civil.
Desde el 2 de marzo, más de 2.500 personas han sido asesinadas y miles han resultado heridas, en una escalada que combina ataques aéreos, uso de fósforo y destrucción sistemática de infraestructuras educativas y viviendas. Las incursiones no solo buscan objetivos militares, sino que golpean directamente las condiciones de vida del pueblo libanés, forzando desplazamientos masivos mediante órdenes de evacuación.
Esta dinámica refleja una lógica de dominación que subordina la soberanía de los pueblos a intereses estratégicos y geopolíticos más amplios. Mientras tanto, la comunidad internacional permanece incapaz o desinteresada en frenar estas acciones, consolidando un escenario de impunidad que perpetúa la violencia estructural en la región.
Fuente de la noticia, almayadeen.net
Foto < almayaden.net >

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