La contradicción entre capital y trabajo estalló este martes 29 en Francia. Más de 200.000 trabajadores según el Ministerio del Interior, 300.000 según la CGT, protagonizaron casi 200 movilizaciones. En París, 30.000 manifestantes, entre ellos 8.000 bomberos que vienen de sostener el país tras incendios históricos.
La intersindical convocó 170 manifestaciones para exigir aumento salarial y medios para los servicios públicos. En Nantes se leyó "Hartos de los bajos salarios". Mientras el poder adquisitivo se hunde, con solo 5% de aumento salarial desde 2017 frente a 24,17% de inflación acumulada según el INSEE, el Estado responde con su aparato represivo: más de 400 detenidos y bloqueos escolares en suburbios.
Un 10% de la administración paró, buscando condicionar el presupuesto del jueves. La burocracia sindical habla de mensaje electoral, pero la base impone la lucha directa: sin condiciones dignas no hay servicios para el pueblo.
Fuente de la noticia, lemonde.fr




