El asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante los bombardeos israelí-estadounidenses del 28 de febrero, envía un mensaje contundente sobre las consecuencias de confiar en Washington. El hecho se enmarca en una política sostenida de intervenciones militares, sanciones económicas y operaciones de desestabilización impulsadas por Estados Unidos, señalada como un factor central de inestabilidad internacional.
Bajo la retórica de la defensa de la democracia, estas acciones han derivado en guerras, bloqueos y cambios de régimen que dejan destrucción, desplazamientos masivos y graves crisis económicas. Desde Asia Occidental hasta América Latina, la política exterior estadounidense responde a intereses estratégicos y corporativos, mientras las sanciones unilaterales agravan las condiciones de vida de las poblaciones afectadas.
El aumento del gasto militar y la ampliación de alianzas refuerzan una dinámica de confrontación global, incrementando los riesgos para la paz y alimentando demandas de un orden internacional basado en la soberanía y la cooperación.
Fuente de la noticia, almayadeen.net
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